RECONOCERSE EN UNA SEÑAL.
Nuestro nombre es nuestra promesa.
Una promesa que se cumple recorriendo un itinerario hecho de pasión – ciertamente - y también de sustancia.
Para hacer un espresso perfecto sirven 7 gramos de café finamente molido.
Ni uno más ni uno menos.
Nuestra marca identifica plenamente nuestra filosofía, partiendo del valor que damos a cada momento que precede la extracción de esos 25 ml. de puro gusto y aroma que terminan en la taza. Un proceso riguroso donde todo tiene “su peso” y cada decisión que le afecta marcará la diferencia.
Además, pese a estar orgullosamente ligados a nuestros orígenes italianos, somos conscientes de que la cultura de cara al producto no se pueda ya delimitar por confines geográficos y es también por esto que hemos elegido una marca cuya lectura está en todas las lenguas del mundo.
Respetando a quien, prescindiento de su propio país de origen, se reconoce en una misma vocación por el espresso y se abre a una comparación abierta, curiosa, esencial y pragmática.
Para distinguir un producto como el espresso, hemos elegido una “señal” que por su sencillez y esquematicidad puede evocar al mismo tiempo esa magia que se esconde en la taza.